Cuando llegaron a la orilla para darse su habitual chapuzón matinal se dieron cuenta de que lo que antes había sido un mar se había convertido en un gran abismo.
-No es posible- Dijo Griso-el mar debe estar en alguna parte.
Rodearon la pequeña isla en busca de algún indicio de agua,pero en todas partes encontraron el mismo vacio.

Pasaron algunos dias,y poco a poco todos los habitantes de la isla no pudiendo soportar la ausencia de lo que hasta ahora había sido su vida, uno a uno fueron precipitándose al abismo. Todos menos Griso,que se quedó sentado al borde del precipicio,mirando allá a lo lejos
Y vivió feliz, feliz con la esperanza de que un día volviera el mar.